En una familia migrante, a veces son los hijos quienes viven de forma más silenciosa el impacto del cambio de país, el nuevo idioma en la escuela o la dificultad para encajar. Carla Martorell trabaja precisamente con esa realidad completa. Es psicóloga y dirige en Berlín el proyecto Clara-Mente Berlin, un espacio de acompañamiento para personas que atraviesan dificultades emocionales, cambios vitales o situaciones que afectan a su bienestar. Cuenta con la titulación de Diplom-Psychologin y está habilitada como Heilpraktikerin für Psychotherapie, la figura que la legislación alemana exige para el ejercicio de la psicoterapia. Ofrece terapia en español y en catalán, además de trabajar en el entorno alemán, una combinación lingüística poco frecuente que la convierte en una referencia tanto para la comunidad hispanohablante como para las personas catalanohablantes que viven en la ciudad.
Uno de los rasgos que definen su consulta es que atiende a distintas etapas de la vida. Su trabajo abarca la psicoterapia para adultos, pero también para niños y adolescentes, lo que le permite acompañar a familias completas y adaptar el enfoque a cada edad. Esta amplitud es muy valiosa para las familias migrantes, porque poder recurrir a una profesional que trabaja tanto con los adultos como con los menores en la lengua materna simplifica mucho las cosas y evita que cada miembro tenga que buscar apoyo por su cuenta.
Su manera de trabajar parte de un enfoque integrador. En lugar de aplicar un único método de forma cerrada, adapta la terapia a las necesidades, la historia y las circunstancias vitales de cada persona, con el objetivo de ofrecer un entorno profesional seguro en el que puedas comprender mejor tu situación, desarrollar nuevos recursos y alcanzar un mayor equilibrio y bienestar. Este planteamiento flexible encaja bien con la diversidad de motivos por los que alguien acude a terapia, desde la ansiedad o el malestar emocional hasta los procesos de duelo, las transiciones de vida o las dificultades propias de la infancia y la adolescencia.
La consulta tiene su base en el distrito de Schöneberg, una zona céntrica y tranquila del suroeste de Berlín, bien conectada con el transporte público, y ofrece además la posibilidad de sesiones en línea. Esta modalidad a distancia amplía el acceso a quienes no residen cerca o prefieren la comodidad de la terapia desde casa, algo especialmente útil para familias con horarios complicados o para personas que viven en otros puntos de la ciudad o de Alemania. El contacto se realiza a través de la web del proyecto.
Como ocurre con la práctica psicoterapéutica ejercida bajo la figura del Heilpraktiker, este tipo de consulta suele funcionar de forma privada, al margen de la cobertura de los seguros públicos alemanes, algo habitual en la atención psicológica en español y catalán en el país, donde la oferta dentro del sistema público en estas lenguas es muy limitada. Esa escasez es justo lo que da sentido a proyectos como Clara-Mente Berlin dentro de la comunidad.
Poder hacer terapia en la lengua materna, y poder hacerlo también para los hijos, resuelve una necesidad emocional de primer orden. La elaboración de las emociones se produce con más profundidad en el idioma en el que uno creció, y para los niños la posibilidad de expresarse sin la barrera de un idioma extranjero es directamente determinante. Una psicóloga que trabaja en español y en catalán, con formación reconocida y un enfoque adaptado a cada persona, ofrece un acompañamiento cercano y competente. Lo más recomendable es contactar a través de su web para conocer la disponibilidad y valorar, en un primer contacto, si su enfoque encaja con lo que tu familia o tú necesitáis.